La llegada de un nuevo bebé es uno de los momentos más emocionantes en la vida de una persona, pero puede ser un evento traumático e inclusive fatal para tu perro. Por ello hay que comprender y prepararse para ello. Ver a los bebés y a los animales de compañía interactuar puede ser uno de los mayores placeres de la vida.

Se debe tener cuidado para asegurarse de que los animales de compañía que alguna vez fueron el centro de atención no se descuiden repentinamente. Todos hemos oído hablar de personas que dejan a sus animales en el refugio de animales después de tener bebés. Esto es trágico y puede ser bastante traumático para cualquier perro o gato, especialmente los más grandes. Así que no dejes que suceda en tu familia. Siga leyendo para aprender cómo hacer la transición sin problemas y agradable para cada miembro de la familia.

Planee con anticipación y prepárese

Un recién nacido implica un importante incremento de tareas y poco de sueño para los padres. Lo mas importante que hay que recordar es que los perros y los gatos son muy sensibles a los cambios en su rutina y en el entorno. Es importante tener en cuenta sus necesidades y comprometerse a seguir dándoles tiempo de calidad con usted, como salir a pasear, jugar con sus juguetes favoritos, ser aseado, etc., incluso después de que el bebé llegue a casa. Por lo tanto, tómese un tiempo para pensar en cómo se puede lograr esto.

Regularmente, usted cuenta con 9 meses de anticipación para prepararse. Entre los aspectos fundamentales esta el delimitar los espacios del bebé y del perro; si su perro era “el dueño” de la casa, tendrá que evaluar el delimitar espacios, por varias razones:

a) por higiene: no es conveniente tener pelos, baba o mugre del perro cerca del recién nacido. El bebé se mete todo a la boca y queremos evitar alguna infección o reacción alérgica. También facilitará las tareas de limpieza del hogar ante la carga adicional de trabajo que representa un nuevo bebé.

b) para supervisión: sin importar el tamaño del perro, siempre se deberá supervisar la interacción entre el bebe y el perro.

También es un buen momento para evaluar el nivel de obediencia de su perro. ¿Obedece  comandos básicos como echarse, quedarse quieto o dejar de ladrar? ¿Sale huyendo cada que se le abre la puerta?¿Tira mucho de la correa al pasearlo? Todos estos factores afectarán la convivencia con tu mascota, le restringirán libertades y pondrán en riesgo su vida. Considera un programa de entrenamiento para recibir preparados esta nueva etapa.

Después de que llegue el bebé

Una vez que el nuevo bebé esté en casa, permita que su perro o gato “investigue” bajo una estrecha supervisión.

Es fundamental mantener un horario consistente: esto incluye comidas, paseos y tiempo de juego, ya que los perros y los gatos prosperan con un horario predecible.

Reserve tiempo para cada animal, ya sea para jugar, caminar o acurrucarse. Si se siente abrumado por todos los cambios de la vida, considere la posibilidad de hacer una lista de control para cada miembro de la familia, para que pueda mantenerse concentrado y en el camino correcto.

Si tiene un perro al que le encanta ir en el coche, déjelo que vaya con usted si decide llevar a su bebé a dar un paseo para que se duerma.

A medida que el bebé crezca, no permita que golpee a su perro o gato o que le tire de la cola. Enséñele al bebé a amar y respetar a sus hermanos peludos!

Recuerde: Nuestros animales pueden captar nuestro estrés, así que si usted comienza a sentirse estresado, busque uno de sus remedios para combatir el estrés que ya ha probado (vea arriba, en “Antes de que llegue el bebé”). Además, no tenga miedo de pedir ayuda. A muchas personas les gusta ayudar con los bebés!

Nunca deje al bebé sin supervisión con su perro o gato. Todas las interacciones deben ser monitoreadas de cerca.

Solución de problemas

Si usted nota tensión o estrés en sus animales, trate de usar una feromona sintética calmante como ADAPTIL esto hará que se sientan más relajados y seguros.

También puede probar un suplemento diario que ayude a frenar la ansiedad. Pregunte a su veterinario sobre los suplementos y otras opciones para aliviar la ansiedad de su compañero animal.

Si su perro ladra o gruñe, o si su gato silba, o si cualquiera de los dos levanta sus garabatos, no corrija este comportamiento, porque es una señal de advertencia útil de que su compañero animal está incómodo. En cambio, comprenda que puede ser necesario más tiempo para presentarle su animal a su bebé, y tómeselo con calma.

Si el comportamiento alarmante persiste o si ve signos de depresión o ansiedad en sus amigos peludos, busque ayuda profesional de inmediato. No espere. Y si consulta a un entrenador profesional, asegúrese de seleccionar uno que utilice un enfoque positivo.

Sea paciente consigo mismo y con sus animales. Un cambio tan enorme en el estilo de vida seguramente causará algún estrés temporal, pero al mantenerse optimista, pedir ayuda cuando la necesite y enfocarse en los muchos aspectos positivos de su vida, podrá encontrar el equilibrio con toda su familia.

Felices para siempre

La mayoría de los bebés se llevan bien con los perros y gatos, y no hay razón para anticipar lo contrario. Mantenga una actitud positiva, exija respeto a todas las partes y espere un buen resultado. Seguro que lo conseguirá!